Yo, siendo Chilena(o), no tengo derecho a voto viviendo en otro país! Eso no debe seguir siendo así. Nosotros queremos, da igual donde nos encontremos, poder ejercer nuestro derecho a voto! Para eso nos reuniremos en diferentes partes del mundo este 25 de Mayo, para mostrarle al mundo lo que pensamos!

QUEREMOS EJERCER NUESTRO DERECHO ELECTORAL! Únete!
WE WOULD LIKE TO EXERCISE OUR RIGHT TO VOTE! Join!
WIR WOLLEN UNSER WAHLRECHT AUSÜBEN!!! Mach mit!

 

 

14 de mayo 2011-14 de mayo 2013:
Ayer 14 de mayo del 2013, la administración política del presidente haitiano Michel Martelly cumplió dos años en el poder. Mientras tanto, el pueblo se sigue debatiendo entre la desesperación por sus inhumanas condiciones de vida y la esperanza cada vez más remota de ver surgir un nuevo país reconstruido.
Mientras que se agravan los problemas socio-económicos tales como la inseguridad alimentaria, la falta de educación, empleo y vivienda digna y segura, por citar sólo algunos, los discursos políticos con sabor a campaña electoral anticipada invaden la atmósfera del país.

 

Un modo muy sencillo de zafarse, consiste en encontrar un culpable ofrecido al linchamiento público. Ninguno de los dirigentes del PS llegó ayer, ni cayó con la última lluvia. Todos, y todas, han participado alegremente del cogobierno con la derecha dura, del pillaje de lo que quedaba, de la depredación de lo que es nuestro, del abuso, de la expoliación de la inmensa mayoría de la población, del lucro en la Educación y en la Salud, del conocido método del “pelotazo”, ese que permite enriquecerse sin causa aparente.

 

La Unión Demócrata Independiente cumple, a cabalidad, con las tres “D”: es un Partido dedocrático, dirigido por “coroneles”, que jamás aceptarían una elección popular por parte sus militantes y, mucho menos, para seleccionar a los candidatos a parlamentarios, lo  cual significa, entre otras restricciones, que es un Partido dictatorial; la ideología de Jaime Guzmán Errázuriz es una mezcla de franquismo y catolicismo de ultraderecha – que representa un regreso a la Edad Media, o a la España de Felipe II – rey que orinaba en el Escorial mientras escuchaba misas cantadas por “pollerudos”- fuertemente impregnada del neoliberalismo de Hayek y, a su vez, un populismo propio del Opus Dei.

 

Si a Gilberto Martínez (50 años), cubano, le hubieran dicho lo que iba a vivir en España, no lo hubiera creído, quizás hubiese anotado el comentario en la lista de la propaganda castrista. El pasado 7 de mayo, la policía española procedió a desahuciarlo a la fuerza de la vivienda que habitaba en Alicante, junto a su esposa y tres hijos. Gilberto es uno de los 115 opositores que junto a más de 600 familiares salieron de prisión luego de un arreglo entre los gobiernos de Cuba y España, gracias a la mediación de la iglesia católica, luego de conversar con las Damas de Blanco.

 

Primero aparece una idea fuerte, una propuesta renovadora, inquietante, transformadora; una propuesta que es resistida por la jerarquía y/o por gran parte de la institución. En un segundo momento, esa idea o propuesta logra permear los estratos jerárquicos y más conservadores hasta acceder a un consenso (al menos “de palabra”) bastante amplio y generalizado. El paso siguiente consiste en una suerte de apropiación de los términos de esa idea por la cual, o se diluye su contenido original o se lo utiliza como freno-tapón de las renovadas ideas fuertes que van apareciendo en el diálogo con la historia. Cuestiones que van desde la apropiación de sistemas filosóficos pasando por temas como cultura, pobres/pobreza y religiosidad popular –entre tantas otras– parecen haber cumplido con esa dinámica.

 

 Regina Martínez Pérez, periodista mexicana asesinada hace un año. A un año del asesinato de la periodista mexicana Regina Martínez Pérez, asesinada en Xalapa, Veracruz, México, se conoció un poema escrito por Ariel Dorfman en memoria de tres periodistas recientemente asesinados en América Latina: la propia Regina, Francisco Gomes de Medeiros (Brasil) y Ángel Alfredo Villatoro (Honduras), muertos por investigar noticias y difundír historias que algunos no quieren que se sepan, informó el blog de El País de España.

 

Puede ser un error político pensar en ‘el pueblo’ cuando se dirigen mensajes de propuesta política o de argumentación de actos de un gobierno.
Es común entender el pueblo como un conjunto de personas que forman un bloque social, político, económico. Como algo inalterable, de una pieza.
La práctica puede mostrar que esa forma de comunicación es más negativa que positiva. Es débil.