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piensaChile.com

Viernes 03 de Septiembre de 2010
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Holocausto moderno – ayer víctimas, hoy victimarios
por Paola Dragnic (Chile)
sábado, 03 de enero de 2009

Hace ya dos años que volví de Palestina y desde entonces, quiero escribir estas líneas. Pero es tan grande todo lo vivido, que en dos años no he podido sentarme a resumir todo lo que quisiera contarles, para que al menos pudieran dimensionar lo que ahí sucede. Porque eso me pasó a mí. Creí ser conocedora del tema -algo al menos- creí saber y entender algo del "conflicto" y de la "causa", pero nada se asemeja a vivirlo. No hay libro que uno lea y no hay imágenes que uno vea, que sean capaces de graficar lo que ahí sucede. Uno puede ser un "experto" en la materia, pero si no se ha pisado ese suelo, si no se ha respirado ese aire, si no se ha palpado esa miseria, es imposible llegar a comprender el lento genocidio que ocurre en esas tierras. 

Es imposible, porque quienes lo cometen han sido las grandes víctimas del siglo XX y entonces cualquiera que acaso condene alguno de sus actos, corre el riesgo de ser tachado de antisemita. De hecho, eso aprendimos en el curso de "Conflicto en Medio Oriente" al que entré como invitada de piedra a unas cuantas horas de Tel Aviv. A la veintena de periodistas latinoamericanos que estábamos ahí, nos entregaron un riguroso listado de claves conductuales que se titulaba: "Cómo identificar el antisemitismo del siglo XXI". Y creo que muchos lo leímos y en voz baja pensamos que fácilmente seríamos tachados de antisemitas. Por eso, muchos callan. Porque ser antisemita ante el horror del holocausto, es algo inaceptable hoy, a más de 50 años de esa masacre original que le devuelve la mano al destino, convirtiendo a sus propias víctimas, en monstruos sedientos de sangre, como si la venganza ante el dolor sufrido, saliera a borbotones medio siglo después. 

Ahí está el primer gran error. El holocausto judío nos avergüenza como especie. No hay duda. Al recorrer los campos de concentración que quedaron como vestigio, uno se pregunta cómo pudo existir ese infierno, mientras el mundo seguía girando. Cómo en esos precisos instantes, no fuimos capaces de detenerlo. Cómo fue posible que millones de seres fueran perseguidos, torturados y asesinados de la forma más cruel, en el más completo silencio del resto del planeta. Quizás, luego de la desolación y el horror que uno siente, eso es lo que más sorprende del holocausto: la indolencia y complicidad silente. Hoy, muchas décadas después, lo condenamos y somos cuidadosos al tener el más mínimo acto de aceptación de alguna actitud nazi.... ¿verdad? 

¿Tendrán que pasar nuevamente décadas para que entonces nos preguntemos cómo fue posible que en el más completo silencio se masacrara a los palestinos? 

¿Entonces seremos capaces de ver las fotos de los moribundos detrás del muro esperando comida? ¿A las mujeres pariendo en las fronteras establecidas por el sionismo? ¿A los prisioneros que Israel mantiene en condiciones infrahumanas? ¿Veremos entonces el muro y sus rejas interminables, con un judío hablando detrás de un vidrio mientras te grita que te quites la ropa una y otras vez, solo para atravesar de un lado a otro y poder visitar a tu familia? Y lo que parece más terrible aun, ¿las fotos de los palestinos tatuados con un número en los brazos como un carnet imborrable que les autoriza entrar a Jerusalén? Sí, tatuados. Igual que esas fotos espantosas de esqueléticos judíos fichados en los Campos de Concentración. Hoy, de palestinos. 

¿Tendrán que pasar otros 50 años para que podamos ver todo esto y no sentirnos amenazados de ser antisemitas? 

Ahí está el primer error que los judíos sionistas han sabido calarnos profundamente, para entonces amparar las más atroces injusticias que sus propios antepasados sufrieron bajo el yugo de los nazis. No hay que aceptar más este chantaje moral. Se que este relato bastará, para que mi nombre entre en la lista de los antisemitas. Pero no lo soy. Mi padre, yugoslavo, eslavo y casi gitano, sobrevivió a la limpieza étnica de los nazis y él mismo me enseñó que los nacionalismos enfermizos como el que persiguió a su pueblo en la Segunda Guerra, son la lacra social más terrible que puede existir. ¿Y qué es el sionismo de Israel sino un nacionalismo moderno y enfermo? 

Un nacionalismo que, en sus vertientes más colonizadoras cercanas al socialismo (supuestamente ateo), apela a razones bíblicas para demandar un territorio que, además, pretende limpiar de las otras razas que ahí habitan. El sionismo es racista. No porque en sus principios esté escrito o porque la ONU en 1975 lo haya dicho en una resolución, sino simplemente porque no tolera la coexistencia de otros pueblos y actúa en esa dirección. 

Como todos, crecí repudiando el holocausto y de cerca, con mi padre y sus historias. 

Tanto me enamoré de la "causa", que a los 19 años estuve a punto de irme a un kibutz, embobada en mi adolescencia por la justicia tardía para el pueblo judío. Enamorada de "la causa" y de la propuesta socialista de construir patria mancomunada en el desierto. Sin una gota de sangre judía, sentí que mi raza eslava estaba con ellos y si algo podía hacer concretamente, era ayudarlos a sembrar, en un proyecto de vida que aun quisiera para mis hijos. En paz, comunidad y tolerancia. 

Veinte años después conocí uno de los kibutz más emblemáticos de la oleada que se creó en los '70. Y sigo creyendo que es un proyecto precioso, si no fuera por "el alto costo humano que representa". Supe como se reparte el sueldo de todos para la comunidad, compartí con ellos el Hanukkah, vi los huertos inmensos perfectamente regados, las áreas comunes y su intimidad. Pero esta vez también vi los restos de casas bombardeadas, "tan moriscas en su arquitectura", que se levantan en medio de los verdes sembradíos del Kibutz como trofeo a la reconquista de la "tierra prometida". 

A un lado, la lechería con vacas ultra desarrolladas capaces prácticamente de dar queso listo en una ubre y al otro lado, las ruinas de la que fue el hogar de alguna familia palestina allegada hoy tras el muro en esos ghettos árabes que los judíos sionistas parecen haber recreado al más puro estilo de los ghettos judíos de la Alemania Nazi donde sucumbieron sus propios antepasados. Así de irónico es todo y ellos mismos lo describen. 

Pude ver tras el resplandor de las velas del Hanukkah, como se retiraba el bus diminuto que transportaba como ganado a la servidumbre: palestinos enflaquecidos por el hambre que son autorizados a ingresar a Israel, con un carnet especial que los acredita como tal y les permite un "libre" tránsito. 

Recordé entonces esas viejas películas que mostraban el esplendor europeo de algunos pocos en plena década de los '40, mientras la Segunda Guerra asolaba el continente. Hitler en sus despampanantes juegos Olímpicos, y al frente la chimenea humeante de los Campos de Concentración. Recordé incluso algún texto que describe la casa de Townley en Santiago, cuando Mariana Callejas celebraba sus emperifolladas rondas literarias en plena dictadura, mientras en el subterráneo de su propia casa, el servicio de inteligencia torturaba sin piedad a quienes son hoy algunos de los Detenidos Desaparecidos de Pinochet.  No hay que tener miedo. Condenamos el holocausto judío y hoy condenamos -oportunamente- el holocausto palestino.

Ir a Palestina, entrando por Tel Aviv, es una experiencia demoledora y desde entonces, es imposible no sentir una pequeña cuota de responsabilidad al ser cómplice de esta masacre, simplemente por no hablar. Pero es tan abrumadora esa experiencia, que intentar describirla se hace cuesta arriba. Porque surge la ansiedad de que comprendan que condenar la masacre palestina, no tiene que ver con el antisemitismo ni es una causa "in" en estos días. Los análisis internacionales, las proyecciones políticas, y el complejo panorama de la zona, quedan a un lado cuando se respira ese aire absurdo de intolerancia y masacre permanente. 

La "tierra prometida" es hoy un cuadrillé de pueblos enmarcados en un muro de más de 8 metros de altura que zigzaguea el suelo y forma ghettos palestinos, de donde no hay salida. Apuñados, los palestinos quedaron en algunos pueblos sin conexión entre sí muchas veces, sometidos al ímpetu de los israelitas que deciden qué puede entrar a ese ghetto -o pueblo si prefieres- y qué puede salir. Esto incluye, obviamente, hasta lo más básico como la comida que, estratégicamente, te permite matar de hambre lentamente a quienes están adentro. Imagina por un instante un largo edificio de 6 pisos, interminable, rodeado de militares anónimos que te encañonan constantemente y que encierran el lugar donde vives. Nada puede salir o entrar a ese lugar, sin que una patrulla de judíos sionistas lo autorice a través del pequeño "check point" dispuesto. 

Si tu padre quedó en el ghetto de al frente, o pueblo -si prefieres- deberás visitarlo escasamente y previa autorización. Entonces, tendrás que hacer una larga fila, entre dos rejas como las vacas camino al matadero, ingresarás a una pequeña habitación donde sacarás tu ropa, serás humillado sin derecho a pataleo en tu propia casa, y alguien te gritará en hebreo detrás de un vidrio, si es correcto lo que estás haciendo. Si no, pueden apresarte y te llevarán a otra habitación quien sabe con qué fin. 

Si la panadería quedó al otro lado del check point, deberás hacer esta rutina de ida y de vuelta, solo si tienes la suerte de entrar, para luego ver si tienes la otra suerte de encontrar algo para comer. Así como me han tenido que perdonar los amigos judíos que leen este relato, que me perdonen también los palestinos por simplificar tanto el asunto, pero es en esta rutina cotidiana y abrumadora que todos desconocemos, como logran matar a todo un pueblo lentamente. Ahorcándolo, asfixiándolo cruelmente. 

Belén es uno de los más dolorosos ghettos palestinos, porque buena parte del mundo recuerda ese lugar como un sitio histórico que quisieran visitar sin temor. La plaza de Belén enmarca la llegada a la Iglesia de la Natividad. Los habitantes de Belén, que obviamente poco y nada comparten el fervor cristiano, respetan a los escasos turistas y valoran ese espacio como el sitio histórico que indudablemente es. Que distinto entonces ir a Nazaret, hermoso en la pulcritud israelita y prácticamente neutralizado con el fanatismo religioso o ateo -como quieran- de la administración que lo gobierna. Si preguntas por alguien llamado Jesús de Nazaret, entrarás a lista de las personas no gratas, aunque simplemente seas un historiador nada de católico. La intolerancia se respira en Israel. El recorrido por Jerusalén con alguien que quiera acompañarte como guía turístico, llega a ser tragicómico. Solo pasas por fuera del Santo Sepulcro y como quien indica que ahí hay un cruce de calle, te lo señalan. 

Esto para los turistas que acaso logran evidenciar este ¿racismo? en un rápido tour. Pero si te quedas solo una noche en Belén, y te atreves a entrar por el Check Point que diariamente deben hacer los escasos habitantes del pueblo que todo el mundo mira el 25 de diciembre, comenzarás a sentir el dolor en el aire. 

Las pocas tiendas que hay, abren sus puertas como para no perder la costumbre. La plaza se repleta de hombres enflaquecidos y hasta con el rostro como desfigurado por el dolor, que se pasean en círculo matando el tiempo, vestidos con ropas como de los años 50. No tienen trabajo, no pueden salir de Belén a buscar trabajo. Tienen hambre. Sus mujeres e hijos esperan en casa por algo para comer y ellos deambulan por la plaza, mirando a los escasos turistas y compartiendo algún café con cardamomo. 

Las vitrinas están vacías. Puedes comer algún shawarma seco y duro, que quien sabe cuánto tiempo ha permanecido clavado en el asadero. Los israelitas no han dejado entrar carne, y el autoabastecimiento, nunca ha sido un ideal que funcione en la práctica. Un pequeño pueblo, rodeado de piedras y arena, al que ni siquiera llega agua con seguridad. 

Te paseas como un perfecto idiota en uno de los lugares más emblemáticos para el mundo occidental y entonces decides entrar a un restorán a pocas horas del 25 de diciembre. Un escuálido árbol de navidad parpadea a la entrada, y al menos 10 mesoneros sentados en la barra te reciben con felicidad, llevarás algunas monedas, también israelitas... que solo podrán transar entre ellos mismos. Eres el único turista que ingresa y el menú es reducido. No hay casi comida, porque la frontera no se ha abierto. Viven en la tierra donde siempre existió su gente, pero hoy no tienen derecho salir, ni a moverse, ni a comer, ni a decidir nada sobre su propio destino. Están presos en su propia casa, esperando... esperando. 

Entonces pides un té y un pan con queso. Esa es la cena de navidad que puedes comer en Belén, mientras afuera un grupo de niños y hombres te mira engullendo el queso que han reservado para el turista, con la esperanza de que se mueva la microeconomía que tienen en ese ghetto donde nació Jesús. Si puedes permanecer más días en Belén, comenzarás a sentir entonces la angustia de vivir en un Ghetto. Comenzarás a sentir la desesperación y entenderás otro poco de la historia: simplemente un buen día, el mundo decidió hacer justicia con un pueblo masacrado como el judío, y en la accidentada división territorial, tu casa quedó al otro lado. Deberás desocuparla, y partir al ghetto, acarreando las pocas cosas que pudiste sacar, y arrastrando a tus niños entre lágrimas y griteríos. Te instalarás en un campo de refugiados, que se diferencia de los campos de concentración nazis, porque la muerte es más lenta que con el gas. Morirás de locura y hambre y no asfixiado. 

Vivirás arriba de varias familias en una habitación (con suerte), sitiado a pocos metros por el muro desde donde te encañonan con tanquetas y fusiles, y esperarás con ansias la llegada de algún valiente grupo de turistas alternativos, que quiera "conocer tu realidad". Entonces te comprarán a 10 dólares algunos tejidos de la abuela, o alguna precaria artesanía que hizo tu esposo en la cárcel condenado a 15 años por apedrear un carro de policías judíos y podrás decidir qué hacer con esos 10 dólares. Lo más probable es que los pases a la olla común, porque te dará mucho dolor ver a los hijos de tu "vecino" con tanta hambre como los tuyos.

Así transcurrirán tus días. Lentamente. Muy lentamente. Siempre esperando como que la pesadilla termine y un buen día te digan, acabó... puedes regresar a tu casa. Pero eso no pasará. Hace 30, 40 años que tu casa ya no existe. En su lugar, hay un país que instaló sobre tu cama, una preciosa lechería de vacas genéticamente perfectas. 

Y como no hay territorio donde construir, deberás seguir en el Ghetto delimitado por otros, subsistiendo otros 40 años más hasta que mueras de viejo, con la mejor de las suertes. Tus hijos acaso irán a la escuela, cada vez más llenos de odio e impotencia, porque los escolta el muro, los militares, los tanques que te acechan a cada paso. Hasta que un día ese pequeño se convierta en hombre y entonces definitivamente no encuentre respuesta para entender por qué no puede ir a ese lugar también sagrado para él que es Jerusalén y que está solo a 10 minutos. Hasta que no encuentre respuestas para entender por qué no puede ir a estudiar a una universidad libremente, o casarse y formar una familia dignamente.

Entonces, ese muchacho que criaste en la miseria del Ghetto explotará de ira e impotencia, y juntará un puñado de piedras que arrojará contra el muro que lo somete a la más espantosa miseria. Ese muchacho entonces, será detenido y torturado varios años acusado de terrorismo. La evidencia serán las piedras, y la honda artesanal que fabricó a escondidas. Tú envejecerás esperando su libertad y explicándoles a sus hermanos lo que sucede, intentado que ellos no corran la misma suerte, mientras sobreviven ahogados en ese ghetto cada vez más infernal. Y si el muchacho entonces sale, será solo para juntar ahora un puñado de clavos y construir esos famosos cohetes que tanto desesperan a los sionistas. 

Los "kassam", tubos artesanales de metal rellenos de pólvora y clavos, que tienen la fuerza suficiente para subir 8 metros, traspasar el muro y explotar en una lluvia de clavos contra tus opresores y que irónicamente ellos mismos rescatan para transformar en esculturas que adornan sus hermosos jardines y que muestran como una evidencia de la violencia de que son víctimas. 

Vendrá entonces la primera represalia, un tanto desproporcionada, cinco tanques aplastarán viejos autos palestinos, arrollarán niños que se entrenan en la Intifada ("levantamiento") afinando la puntería con las históricas piedras de Belén. 

Mientras revuelves la olla común con escasos porotos y pepinos, escuchas el griterío y la desesperación, como cuando los nazis entraban de golpe al pueblo de mi padre en Brac buscando a los partisanos. Nuevamente el horror te aplasta. Verás a morir a los tuyos, correrás entre el humo con los cuerpos ensangrentados, y los refugiarás en el Ghetto, a la espera de alguien de la Cruz Roja que cumpla la rutina humanitaria mientras José Levi, desde la pantalla de la CNN, despacha con su espantoso sonsonete español que: "ha empezado una nueva Intifada".

Si la frontera no se abre ni siquiera para la carne, o la leche, más difícil es aun ingresar artefactos que te permitan igualar la violencia de bombardeos aéreos o incursiones con tanques que reprimen los piedrazos o los kassam de tus hijos. 

Entonces llegará a poder de otro de tus hijos un poco de pólvora y tú se la quitarás. En silencio, sentirás -como ellos en su ferviente adolescencia- que los kassam con ese puñado de clavos, no igualan al poderío militar que te reprime. No tienes trabajo, no tienes comida, no puedes moverte del Ghetto, en tu mente solo existe la necesidad de hacer justicia, no puedes pensar en nada más. No hay futuro. 

Darás vueltas en el ghetto una y otra noche, como siempre hace 40 años. Los bombardeos intensifican el bloqueo. No tienes agua, no tienes comida. Tus hijos sobrevivientes están muriendo de hambre y tú estás enloqueciendo. Pasarás muchas noches desvelada, hasta que aprenderás a construir un explosivo casero con esa pólvora. No le dirás a nadie, pero después de 40 años de miseria y represión, estás agobiada. No hay salida y decides que no te matarán de hambre lentamente y que tu muerte entonces no será en vano. Construirás explosivos que esconderás en tu cuerpo. Lograrás pasar el check point y lo harás estallar en el lugar más repleto de judíos que puedas encontrar. Esa es será tu pequeña venganza. 

Mientras los restos de tu cuerpo se mezclaron con la sangre de los judíos también muertos, José Levi informará de un nuevo atentado suicida y horas más tarde, anunciará la segunda represalia. Bombardeos aéreos han dado sobre tu campo de refugiados. 290 muertos y 900 heridos en una nueva incursión de uno de los países militarmente más poderosos del planeta, que somete a los esqueléticos terroristas palestinos armados de piedras y cohetes kassam que tras 40 años de miseria y destierro no encuentran solución a su existencia y no se resignan a morir en uno de los ghettos del siglo XXI que reviven a los del Tercer Reich. Este fue el titular cuando llegué a Palestina: "Abuelita terrorista se suicida y mata a dos judíos". Tenía 50 nietos, versaba la bajada de la crónica. 50 nietos que habrá criado en el Ghetto, en estas 4 décadas... dónde más. Después de estar 4 días en Belén, decodifiqué el titular. De-construí el titular y entonces, comencé a sentir cómo era posible enrollarse un montón de explosivos en el cuerpo. Sentí la angustia, abrumadora, la desesperación. 

Decidí salir de Belén, angustiada, amargada... aterrorizada, y con una de las tristezas más profundas que he sentido en mi alma, simplemente porque tienes la certeza absoluta de que no hay retorno. 

Llegamos a Betjala, que tiene conexión directa con Belén, omitiendo el check point. Entramos al mejor hotel de Betjala, un hermoso edificio de casi 12 pisos, hermosamente decorado, con un salón inmenso en la recepción, un gran comedor, un hermoso bar. Más de 300 habitaciones. Todas vacías. 

Pedimos una buena habitación. Estaban todas disponibles. Un gran ventanal. Betjala como deshabitada, detenida en el tiempo. Y nosotros omitiendo un rato el caudal de incomprensiones que teníamos en la cabeza y el corazón. Estábamos escapando, al menos unos días. Teníamos hambre. Esa noche podríamos comer bien. Entonces por teléfono pedimos a la recepción algo de comida. Decidimos bajar al restorán. A las 9 de la noche, un restorán con más de 100 mesas había sido abierto solo para nosotros. La mesa repleta de las más exquisitas comidas árabes, sin exagerar. Todos los mesoneros a nuestra disposición. Estaba siendo difícil huir de la miseria. La teníamos escondida tras el lujo de ese hotel también detenido en el tiempo. Era temporada alta, plena navidad y no habían llegado pasajeros. Comimos lento, pensando en cómo hubieran querido algo de "very tipical food" en el campo de refugiados que habíamos visitado horas antes. Una cerveza fue el postre y nos instalamos en el hermoso salón contiguo.

Prendieron las luces para nosotros y entonces apareció un hombre alto, canoso, amable. Saludó y se presentó como el dueño del hotel. Comenzó una tonta conversación sobre clima. El no quería hablar del tema y nosotros tampoco, pero nuestro inglés chapurreado, tan chileno, pronto lo hizo sospechar sobre nuestra procedencia. Como muchos en Betjala, él también tenía un familiar en Santiago. Entramos en confianza, y entonces preguntamos y preguntamos: ¿Cómo sobrevivía? ¿Cómo mantenía ese hotel y para qué lo hacía en medio de tanta desolación? La conversación cada vez era más triste. Los escasos 200 dólares que podíamos dejar por nuestra estadía, ni siquiera alcanzaban para pagar la electricidad de 1 día de funcionamiento del hotel. ¿Por qué no te vas a Chile?, le preguntamos. Uno de sus hermanos vive en Santiago. Sus ojos se llenaron de lágrimas, como si ese tremendo hombre de rasgos tan masculinos, fuera un pequeño nene muerto de susto. Como un comandante derrotado en su trinchera, moribundo, pero impecable y de corbata, él estaba dispuesto a morir ahí, en el precioso hotel que heredó de su padre y que antaño estaba repleto de turistas, viviendo el esplendor de la cultura árabe mezclada con el rito católico de la navidad. 

No puedo hablar, dijo tartamudeando y se despidió de lejos antes de marchar. A la mañana siguiente partimos rumbo a Jordania. No pudimos conseguir un auto palestino que nos llevara a la frontera. No queríamos dejar ni 10 dólares más en manos de Israel. Pero fue imposible. Está prohibido y aunque los "territorios palestinos" dan con Jordania, la frontera también es de Israel…

- Artículo publicado en piensaChile por gentileza de Ozren Agnic Krstulovic


Noata de la Redacción de piensaChile: Si desea conocer más acerca de Gaza le recomendamos leer este artículo: Bienvenido a Gaza




  Comentarios (12)
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 25-01-2009 00:14
GRACIAS A TODOS LOS QUE LEYERON EL MAIL. LO ESCRIBI MUY RAPIDO, A LAS 5 DE LA MAÑANA, INDIGNADA CON LAS ESTUPIDAS INFORMACIONES "TECNICAS" SOBRE EL BOMBARDEO... SENTI ENTONCES QUE, AL MENOS MI CÍRCULO DE AMIGOS MÁS CERCANO, TENIA DERECHO A CONOCER ALGO DE LO QUE SUCEDE ALLÍ REALMENTE... GRACIAS A OZREN QUE RECIBIO MI CORREO QUIEN SABE DE DONDE, Y ENTONCES LO PUBLICO ACA- UN SALUDO A TODOS Y GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.  
PAOLA
Escrito por Patricio J., el 19-01-2009 20:35
Estoy gratamente agradecido de leer este articulo, de la señorita Paola Dragnic. 
 
Agradecido por el hecho de dar a conocer la realidad, y de como el mundo, es incapaz de actuar, por el temor de ser juzgados por la poderosa comunidad sionista internacional, como \"Nazis\"... Por otra parte, nadie puede desconocer del poderio que tiene el sionismo en los EEUU y en la ecomomia mundial. 
 
Por lo mismo, participemos de todo movimiento que tenga como lucha, la revindicacion de los derechos humanos, no con afanes politicos, sino del fondo mismo de la vida. 
Dios quiera que a nosotros jamás vivamos un proceso de invasión, y que seamos sometidos no como seres humanos, sino como el peor animal que existe sobre la tierra. 
 
Lamento que las victimas del holocausto, se convirtieran en los victimarios, y bajo ese punto de vista, jamás un invasor será la victima. 
 
Selor judios, ustedes que solian ser justos... ¿En donde están?...
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 13-01-2009 15:01
He leido con enorme interes este articulo , pues no quiero ser ciega a lo que esta sucediendo con estas personas, pero al ver el noticiario solo escucho a señores que hablan con tecnicismos que solo ellos entienden dando por hecho que todos entendemos sobre el conflicto. Debo reconocer que es primera vez que entiendo la magnitud de lo que esta sucediendo gracias a esta publicacion.  
Pero perdonen mi ignorancia en el tema, quiero entender bien, este articulo esta basado en el limite fronterizo de Gaza? estos Ghettos quedan en Gaza? entiendo que Belen no se encuentra ahi.Gracias por sus comentarios. sldos.
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 10-01-2009 12:56
la especie humana de hoy vive en el absurdo.sin ningún tipo de preparación intelectual e histórica, pretendemos solucuionar los problemas de la humanidad.no quiero extenderme,pero desde hace años, aquí el más tonto hace relojes.los mediocre, limitémomes a vivir como mediocres, el pan hay que ganárselo.
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 05-01-2009 00:02
SRES. DE LA REDACCIÓN: 
LES PIDO QUE ME DISCULPEN SI NO SE ENTENDIÓN LO QUE QUISE DECIR EN CUANTO A LO ACONTECIDO POR EL COMENTARIO ALUDIDO, NO ES NI HA SIDO MI INTENCIÓN DESACREDITARLOS , SÓLO COMENTABA YA QUE DIERON RESPUESTA A MI INQUIETUD POR EL MISMO MEDIO DEJAR CONSTANCIA DE AQUELLO. 
POR FAVOR A LOS SUSCRIPTORES DE PIENSACHILE.COM LES PIDO QUE NO SE HAGAN NI UNA SOLA IDEA RESPECTO DEL MALENTENDIDO NI SAQUEN CONCLUSIONES ERRÓNEAS, YA QUE ASUMO MI ERROR.
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 04-01-2009 23:07
Sr. Salinas Roa, 
en vista de su insistencia acerca de la supuesta eliminación de un comentario suyo, le informo que ese comentario sigue estando en el artículo titulado "Masacre en Palestina" ( http://www.piensachile.com/content/view/4970) 
Quienes trabajamos en piensaChile valoramos la credibilidad conseguida luego de más de 8 años de labor voluntaria. Por tanto, entendemos que su afirmación de que hemos eliminado o "desaparecido" un comentario perjudica nuestra imagen frente a nuestros amigos lectores. Si Ud. no sabe o no recuerda dónde ha publicado sus comentarios, por favor no difunda la idea errónea de que lo hemos censurado. 
Agradeceremos modere sus expresiones en este sentido, piensaChile es y seguirá siendo un medio de libre expresión, sin censura. 
 
Atentamente, 
 
Alejandro Sánchez 
Depto. Técnico piensaChile.com
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 04-01-2009 22:33
SR. OZREN. 
TIENE TODA LA RAZÓN, Y ESO RECLAMABA A LA REDACCIÓN QUE ; SE DESAPARECIÓ MI COMENTARIO EN RELACIÓN A LA MASACRE DEL SIONISMO Y AVALADA POR EL GOBIERNO YANKEE, QUE MANEJA UN INDIVIDUO LOCO, ALCOHÓLICO Y DRGADICTO, ESTO NO ES INVENTO MÍO YA QUE APARECIÓ CUANDO POSTULABA A LA PRESIDENCIA EL SUSODICHO PERSONAJE DE MARRAS, QUE GOBERNÓ AL PAÍS SIN NOMBRE, ESTO TAMPOCO ES INVENTO MÍO YA QUE ES PAIS DE Unión de Estados de qué? MÉJICO TAMBIEN SE LLAMA ESTADOS UNIDOS , PERO DE MÉJICO, BRASIL ES UNIÓN DE ESTADOS FEDERATIVOS DEL BRASIL, Y LOS YANKEES UNIÓN DE QUÉ? BUENO ESOS SON LOS QUE AVALAN POR SU CUENTA LAS INTROMISIONES E INVASIONES A CUALQUIER PAÍS, EJEMPLO; GRENADA -  
IRAK - AFGANISTÁN - GUANTÁNAMO EN CUBA, A QUE SEGUIR, Y COMO NUESTRO GOBIERNO POR EL "VIL BILLETE" SE HA CONVERTIDO EN UN GOBIERNO TÍTERE Y PITIYANKEE. GRACIAS POR SU ATENCIÓN.
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla website, el 04-01-2009 16:22
Israel empezó a matar en sábado, rompiendo sus preceptos, mientras occidente estaba embargado en los ocios y consumos navideños. Hoy el diario El País resuelve en 20 líneas las manifestaciones de protesta habidas en Europa. ¿En qué mundo estamos?
Escrito por Eliana Ulloa, el 04-01-2009 14:18
Europa piensa en sus intereses mezquinos, comerciales. En el pasado calló cuando España masacraba nuestro continente. Despues entraron ellos mismos al negocio del Colonialismo. A partir de 1933 toleró y calló frente Hitler y al asesinato de millones de europeos que pensaban distinto: comunistas alemanes, judíos, gitanos, homosexuales, etc. HOy vuelve a cerrar los ojos ante nuevo holocausto, esta vez llevado a cabo por Israel. El actual presidente del Consejo de la Unión Europea, un checo, ha dicho ayer refiriéndose a la entrada de tropas y tanques de Israel en el territorio de Gaza. "Por el momento, desde la perspectiva de los últimos días, entendemos este paso como una acción defensiva, no como una acción ofensiva". ¿Dónde está la Europa ilustrada, humanista, racional, democrática? Por el poder que tiene la Unión Europea, con su silencio se hace cómplice de los crímenes de Israel. ¡La sangre inocente de Palestina les tiñe para siempre también las manos!
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 04-01-2009 10:14
Del fondo de mis sentimientos, quiero agradecer a quien escribií el articulo. Lo traduciré et discutiré con mi hijo Manuel Andrés que me pregunta cómo el mundo acepta que maten a los palestinos.. Y cómo otros hombres puedan matar a otros hombres... 
 
Una fiera mata al sentirse acorralada o tener hambre.  
En Chile y en Palestina, sus ciudadanos son asesinados simplemente por buscar la Libertad... 
Dónde está el fascismo? 
Quienes son los asesinos??? 
Indudablemente los sátrapas de Pinochet y los gerentes politicos de Israel, apoyados ambos por el gran socio : En Imperialismo norteamericano!!! 
 
Adelante, Siempre. 
 
Rogers Delgado Sáez
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-01-2009 23:53
Estoy abrumada por la pena que sentí al leer este reportaje. Mientras recorria las lineas mi imaginación sobreponía las imagenes de horror de los campos de concentracion...... pienso, que es insolito que pasen estas atrocidades frente a nuestras narices hoy, y aún peor ...que lo toleremos...., uno cree ahora que el Holocausto nazi, tenía la ventajas de que el resto de la humanidad no estuviera enterado de lo que pasaba en Europa, pero ahora con las noticias, los satelites escrudiñando todo y mostrandonos imagenes a medida que van sucediendo estas tropelías, no existe ninguna justificación para que nos quedemos sentados esperando como pasa.....  
 
Es tiempo que exigamos a nuestros representantes que actúen en nombre de sus representados (nosotros): que pidan un alto a estas masacres y que se busquen soluciones definitivas a esta monstruosidad, antes de que sea demasiado tarde.
Escrito por Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesitas tener Javascript activado para poder verla , el 03-01-2009 17:53
Los ciclos de la historia nos muestran que normalmente con actores diferentes, los hechos del pasado reviven en el presente o en un cercano futuro y que todos, a las finales, hemos sido transformados en monigotes de la potencia de turno, a la que invariablemente le corresponderá ser reemplazada por cualquier otra potencia, la que más temprano que tarde, como nos muestran los ejemplos de los imperios persa, otomano, romano, de Carlo Magno, etc., también caerá cuando sea el turno. 
Lo que nunca hubiéramos imaginado es que las víctimas del ayer se hayan transformado en los victimarios del presente, en su condición de fieles e incondicionales aliados de los intereses manejados por el presidente George W. Bush, a quien quedan –afortunadamente- escasos 9 días en el ejercicio de su discutible mandato, durante el cual se dio el gusto irracional de actuar directamente en las masacres recientes a pueblos árabes, como Pakistán e Irak e indirectamente al pueblo palestino, desplazado...

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Muy buen analisis, pero las cosas no son tan simples, es decir, la oposicion concertacionista se encuentra entrampada, n...
02/09/10 18:28 Leer más...

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Pedro, te equivocaste al leer el artículo. Yo no veo que Figueroa sostenga que Piñera es una blanca paloma. El dice qu...
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