por Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual (Chile)
miércoles, 25 de julio de 2007
Concurre, participa, trae algunos zapatos viejos, para intervenir con la demostración sobre todas las mujeres muertas en Chile.
¡CUIDADO! EL MACHISMO MATA
En nuestro país, entre los años 2001 y 2007, han sido asesinadas más de 300 mujeres. La mayoría de ellas a manos de hombres con quienes tenían o habían tenido relaciones de intimidad y confianza, y una cantidad muy significativa a manos de desconocidos que las abusaron, violaron y asesinaron. Esta cifra ha sido construida por la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual en base a casos aparecidos en la crónica roja de la prensa y a la revisión de algunos expedientes judiciales, ya que no existen registros oficiales.
La calificación de los asesinatos de mujeres en los medios de comunicación y en la administración de justicia como ‘crímenes pasionales’ y la presentación de los agresores como sicópatas, impide reconocer los patrones culturales patriarcales de propiedad y de dominio sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres que han naturalizado y legitimado por siglos esta permanente violación a sus derechos humanos. No son enfermos: son agresores de mujeres, machistas y femicidas.
El FEMICIDIO es la expresión más extrema de violencia contra las mujeres. Es el resultado de la descalificación, el abuso y la violencia como formas de poder sobre las mujeres. Estos hechos han sido denunciados en Chile por el movimiento de mujeres y feminista y, en particular, por las organizaciones integrantes de la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual que han sostenido acciones y campañas permanentes destinadas a identificar estos crímenes.
La campaña ¡CUIDADO! EL MACHISMO MATA, que hoy iniciamos, es un llamado a desnaturalizar la violencia;
a las mujeres, a no tolerar ninguna forma de machismo, abuso y agresión en su contra;
a todos los sectores sociales, culturales y políticos, a no ser cómplices repudiando el femicidio y toda forma de violencia en contra de las mujeres, y
a las instituciones públicas, a avanzar en políticas coherentes, coordinadas y con recursos para dar protección eficaz y oportuna, servicios de calidad, condiciones materiales y reparación a las mujeres, reforzando su condición de sujetas con poder de decisión sobre sus vidas.