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América Latina: La Doctrina de la seguridad nacional y una sentencia uruguaya | América Latina: La Doctrina de la seguridad nacional y una sentencia uruguaya |
| por Salvador María Lozada (Argenpress) | ||||
| sábado, 03 de marzo de 2007 | ||||
Página 1 de 2 Nota Redacción PiensaChile. El nombre correcto del militar prusiano citado en el artículo es Carl von Clausewitz y no como aparece en la nota original recibida (Clawsewitz). Su obra lleva originalmente el título “Vom Kriege” y no como la cita el artículo: “Von Krieg” El 28 de febrero último el tribunal de apelaciones en lo Penal de 2º Turno confirmó parcialmente la sentencia interlocutoria por la que el juez Penal de 19º turno, Dr. Luis Charles, había procesado a ocho personas acusadas de asociación para delinquir, entre ellos el coronel José Nino Gavazzo. En unos de sus párrafos dice la sentencia: 'Lo que sí existió, como consecuencia de la existencia de un enemigo común, fue un accionar concertado, coordinado, entre fuerzas de seguridad (y no sólo de Fuerzas militares), fruto de una política de Estado, hija de la doctrina de la Seguridad Nacional'. 'Pero, aún tratándose de un gobierno de facto, aún con las modificaciones introducidas al sistema normativo e institucional, no puede sostenerse que durante tal período histórico, más allá del vicio de origen, no existiera un régimen jurídico, no se derogó el Código Penal ni el Código procesal, por lo tanto existía un sistema normativo que preveía y establecía sanciones para quienes secuestraran, torturaran y mataran'. 'Lo que, en puridad sucedió (...), es que se desarrolló un Estado terrorista, encargado de la represión política, que coexistía con el otro, arreglado a la nueva institucionalidad; o sea, se trataba de dos caras de la misma moneda'. 'Se encaró la represión a la oposición política de forma más o menos clandestina, clandestina para la opinión pública, más no para los Mandos Militares, desarrollada desde y por las instituciones del Estado, por agentes del poder público, los que actuaban prevalidos de las facultades que ostentaban por su carácter oficial'. Esta decisión reciente justifica volver sobre el tema de la Doctrina de la Seguridad Nacional. 1. Los Orígenes 'La vileza del sable que amenaza'. Almafuerte, La Sombra de la Patria Hacia la época en que se redactó la Convención Americana de Derechos Humanos empezaba a configurarse, paradójicamente, un elemento político e ideológico que obstaculizaría la vigencia efectiva de ese instrumento normativo. Los hechos político sociales serían hondamente contradictorios de las normas que solo décadas después empezarían a tener alguna relevancia práctica. Refiere Noam Chomsky que la administración Kennedy acentuó la presión sobre América Latina militar, rotando el énfasis de 'defensa hemisférica' a 'seguridad interna'. Esto último terminaba significando, huelga señalarlo, guerra contra la propia población. Los expertos académicos, agrega Chomsky con uno de los sombríos sarcasmos que le son habituales, explicaron sobriamente que las militares pasaba a ser así una fuerza 'modernizada', al estar guiada por tutores de los Estados Unidos. El razonamiento básico se explicaba en un estudio secreto de 1965 hecho por el Secretario de Defensa, Robert McNamara, en el que se establecía que 'las políticas de los Estados Unidos hacia los ejércitos latinoamericanos han sido, en conjunto, efectivas para obtener el objetivo fijado para ellas: 'mejorar sus capacidades de seguridad interna' y 'establecer la influencia predominantemente (norte) americana'. Esto incluía el derrocamiento de los gobiernos civiles 'toda vez que, a juicio de los militares, la conducta de esos líderes (civiles) era dañina para el bienestar de la nación'. Lo cual era necesario debido al 'ambiente cultural latinoamericano', y sería llevado a cabo apropiadamente ahora que los militares están asentados 'en la comprensión de, y en la orientación hacia, los objetivos de los Estados Unidos.' Procediendo en esa línea, se podía asegurar el resultado previsto y garantir 'las inversiones privadas de los Estados Unidos', y el comercio, la 'raíz económica', que es la más poderosa de todas las raíces del 'interés político de los Estados Unidos en América Latina' (1). En este clima crece y florece la doctrina de la seguridad nacional. 2. Orden, seguridad y resistencia al cambio El análisis de la constitución real de las dictaduras iberoamericanas mostraba un rasgo común a todas ellas. Es el lugar que ocupaba en estos regímenes la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional. Esto se complementa muy bien con otros rasgos que les era inherente: aquello que Pío XI llamo EL IMPERIALISMO INTERNACIONAL DEL DINERO en la Encíclica QUADRAGESIMO ANNO. El primero de esos elementos ha constituido el marco ideológico en el cual las dictaduras militares iberoamericanas han cometido durante las décadas de los años 70 y 80 las más atroces violaciones a los derechos humanos. Consiste en la exaltación incondicionada del orden y de la seguridad como valores absolutos y al servicio de la sociedad iberoamericana tal cual es, sin cambios, incluso con resistencia al cambio. El orden y la seguridad de una sociedad plagada por las injusticias, las desigualdades, las discriminaciones, los privilegios, la violación sistemática de los derechos fundamentales de las personas, la opresión, el analfabetismo y la desculturización; una sociedad con todas estas hondas carencias pero al mismo tiempo estimulada a sobrevalorar el TENER sobre el SER de las personas, a quienes se empuja al encuentro de su identidad en la adquisición de bienes que no pueden comprar o que muy difícilmente pueden comprar; una sociedad dominada por la angustia tantálica de masas acicateadas y a la vez frustradas por el ilimitado espejismo consumista. En cuanto al otro elemento, el imperialismo internacional del dinero, se expresa hoy a través de las empresas multinacionales, la globalización dirigida hegemónicamente y el sometimiento total a las exigencias del mercado, como empezó a advertirlo ya en 1972 y con claridad Paulo VI en la carta OCTOGESIMA ADVENIENS. En realidad, el peculiar ORDEN y la peculiar SEGURIDAD de las autocracias militares iberoamericanas, al servir la causa del inmovilismo, al impedir el cuestionamiento, la crítica, la discrepancia, el análisis racional – todos comportamientos PELIGROSOS, INSEGUROS- promueve en verdad la causa de las corporaciones multinacionales, como se advierte sin esfuerzo al examinar las políticas económicas de estos regímenes. En este sentido, la ideología de la seguridad nacional es un claro y terminante rechazo de aquellas TRANSFORMACIONES AUDACES, PROFUNDAMENTE INNOVADORAS y de esas REFORMAS URGENTES que HAY QUE EMPRENDER, SIN ESPERAR MAS que Paulo VI reclamaba hacia la misma época en que se elaboraba la Convención antes mencionada.(2). El mantenimiento y agravación de las desigualdades, al que esta ideología termina sirviendo, entra manifiestamente en conflicto con otro reclamo angustioso de Paulo VI:'NO HAY QUE ARRIESGARSE A AUMENTAR TODAVIA MAS LA RIQUEZA DE LOS RICOS Y LA POTENCIA DE LOS FUERTES, CONFIRMANDO ASI LA MISERIA DE LOS POBRES Y AñADIENDOLA A LA SERVIDRUMBRE DE LOS OPRIMIDOS' (3) Por eso es coherente la palabra de los obispos latinoamericanos en el documento de Puebla: 'En los últimos años se afianza en nuestro continente la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional, que es de hecho, más una ideología que una doctrina. Esta vinculada a un determinado modelo económico político, de características elitistas y verticalistas que suprime la participación amplia del pueblo en las decisiones políticas. Pretende incluso justificarse en ciertos países de la América Latina como doctrina defensora de la civilización occidental cristiana desarrolla un sistema represivo, en concordancia con su concepto de ‘guerra permanente’. En algunos casos expresa una clara intencionalidad de protagonismo geopolítico...La Doctrina de la Seguridad Nacional entendida como ideología absoluta, no se armonizaría con una visión cristiana del hombre en cuanto responsable de la realización de un proyecto temporal ni del Estado, en cuanto administrador del bien común. Impone en efecto, la tutela del pueblo por elites de poder, militares y políticas, y conduce a una acentuada desigualdad de participación en los resultados del desarrollo'. Sorprendía y sorprende en estas condiciones la aguda desproporción entre la importancia de este fenómeno ideológico y la dominación política y económica, por un lado, y la escasísima bibliografía que en nuestros países lo estudie, discuta o llame la atención sobre sus consecuencias gravísimas. 3. El estudio de Joseph Comblin Por eso creo conveniente resumir algunas observaciones, y comentar otras, del notable sacerdote belga Joseph Comblin, el más dedicado especialista sobre este tema. El P. Comblin, profesor ordinario de la Facultad de Teología de la célebre Universidad Católica de Lovaina -ahora en el campus francófono de Louvain-la-Neuve – y también profesor visitante de la Universidad de Harvard, medios académicos ambos nada sospechosos de bastiones de la guerra revolucionaria, produjo un trabajo exhaustivo al que título 'La Ideología de la Seguridad Nacional'. El libro de Comblin es de 1977, tiene como subtítulo 'El Poder Militar en la América Latina' y esta dedicado a Leonidas Proano, el obispo ecuatoriano de Riobamba, 'preso el día 12 de agosto de 1976 por motivos de seguridad nacional'. Muy propicio medio universitario el de Lovaina para una investigación como la que se propuso Comblin, donde se entrelazan lo latinoamericano y los valores universales. Tiene aquella como profesores HONORIS CAUSA a Helder Camara, el famoso obispo del nordeste brasileno y a Marco Gregorio McGrath, el arzobispo de Panamá, y también al Dr. Willem Adolf Visser’Hooft, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias. En la Facultad de Teología, a la que Coblin pertenece, también es profesor M. Schooyans, autor de un libro penetrante sobre el Brasil contemporáneo. No es así dudoso que Comblin haya contado con una información y una visión de la América Latina que le ha permitido acertar con los orígenes profundos de esta ideología que a despecho de su nombre irradia inseguridad y desnacionalización. Advierte que ella es un fenómeno exógeno a nuestros pueblos: ha sido estructurada en los Estados Unidos, y se expande a los ejércitos latinoamericanos desde el 'National War College', el 'Industrial College of the Armed Forces' y en lo que concierne a la oficialidad subalterna, desde el 'South Command' del ejército norteamericano, con asiento en el enclave del Canal de Panamá, donde hacia fines de 1975 ya habían recibido instrucciones según las técnicas de Vietnam nada menos que 71.651 militares latinoamericanos (4). Antes el P. Comblin señalaba: 'Podemos afirmar, por lo tanto, que la Doctrina de la Seguridad Nacional, venida del exterior, en vez de pasar por un proceso de rechazo debido a las particularidades de los países involucrados, deriva en realidad, en una desnacionalización de la vida social y política de cada uno de ellos, al punto de dar la impresión de que, en esos regímenes, la sociedad escapa al control del hombre'. Y enseguida agregaba: 'La Doctrina de la Seguridad nacional es una extraordinaria simplificación del hombre y de los problemas humanos. En su concepción, la guerra y la estrategia se tornan la única realidad y la respuesta a todo. Por causa de esto la Doctrina de la Seguridad Nacional esclaviza los espíritus y los cuerpos. Siendo un sistema muy aplicado en la América Latina, ella trasciende ese continente para amenazar a Occidente todo. En verdad parece haberse convertido en la última palabra, el último recurso de la civilización contemporánea; vemos así, como los defensores de la Doctrina de la Seguridad Nacional invierten perniciosamente la formula de Von Clausewitz: la política, para ellos, sería la continuación de la guerra por otros medios'. La observación de Comblin sobre la inversión del pensamiento de Von Clausewitz parece de la mayor importancia. Ese trastocamiento supone un cambio total de perspectiva sobre el fenómeno de la guerra y también sobre el lugar de las fuerzas armadas en el marco estatal. Notas: 1) Noam Chomsky, 'Year 501: The Conquest Continues', pag. 161, South End Press. 2) Populorum Progressio, num. 32. 3) Populorum Progressio, num.33. 4) J. Comblin, A IDELOGIA DA SEGURANZA NACIONAL, 3ra. edición, Civilizazao Brasileira, 1980, pag.140.) Le invitamos a continuar leyendo este artículo |
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